The Biggest Mistake Americans Make When Planning a Trip Abroad
- Samantha Gilstrap

- 25 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Los estadounidenses suelen empacar sus vacaciones tan apretadamente como sus maletas, pero en el extranjero, esa actitud puede convertir la anticipación en frustración. El error no es crear un itinerario, sino construir uno tan rígido que no deja espacio para el ritmo de otra cultura.
Una encuesta de YouGov reveló que casi dos de cada cinco viajeros estadounidenses (alrededor del 38 %) confían en gran medida en los consejos de amigos y familiares al planificar sus itinerarios, lo que refleja una preferencia por la previsibilidad y la estructura. Sin embargo, las expectativas rígidas pueden contradecir la forma en que operan otros países.

Francia ofrece un ejemplo claro. La simple cena ilustra el contraste: los franceses pasan un promedio de dos horas y 13 minutos en la mesa cada día, en comparación con poco más de una hora los estadounidenses, según French Coffee Break, un centro de investigación cultural. Los almuerzos en el trabajo pueden durar de una a dos horas, como se observa en estudios sobre comidas escolares y laborales en Europa, lo que subraya la norma cultural de sentarse y tomarse su tiempo en lugar de comer sobre la marcha.
Las comidas en sí mismas se extienden mucho más de lo que la mayoría de los estadounidenses esperan. El queso se sirve antes del postre, y las cenas suelen comenzar más cerca de las 9 p. m. que de las 6 p. m. Muchas tiendas cierran al mediodía para que los empleados puedan regresar a casa a almorzar. Los domingos y lunes, no esperes mucho, ya que muchos restaurantes y tiendas están cerrados.

Aprendí esta lección a las malas. Una mañana en París, empuje a subir a un tren de metro lleno de gente, suponiendo que las puertas se volverían a abrir como suele ocurrir en casa en los EE.UU.. En cambio, se cerraron sobre mis brazos hasta que otra pasajera me ayudó a liberarme de las puertas. Me dijo con calma: «Solo tienes que esperar al siguiente». Ese breve instante reveló lo que las estadísticas demuestran: la vida en Francia no está hecha para la velocidad.
The lesson isn’t to abandon planning—it’s to plan differently. Build itineraries that include space for long meals, slower service, or unexpected closures. Accept that a three-hour dinner isn’t a delay but part of the experience.
Y el principio se aplica más allá de Francia. En Vietnam, los autobuses y los tours pueden cambiar inesperadamente. En Italia, los trenes pueden retrasarse. En Japón, ocurre lo contrario: la puntualidad es absoluta y los viajeros deben planificar de acuerdo. Los viajes más exitosos combinan preparación y flexibilidad, lo que permite a los viajeros adaptarse al ritmo del lugar.

Viajar no se trata de correr contra el reloj, sino de adaptarse al ritmo de una cultura. El mundo entero no marcha al horario estadounidense, y adaptarse a esa diferencia no hará su viaje algo de menos. Lo hará inolvidable.
By Samantha Gilstrap







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