36th Bienal de São Paulo
- Agustina Chauffaille
- 13 nov
- 5 Min. de lectura
Por Agusta Chauffaille
Más de 120 artistas de todo el mundo exponen su arte en la segunda bienal de arte contemporáneo más antigua del planeta. La 36ª Bienal de São Paulo presenta la muestra “No todos los viajeros recorren caminos: la humanidad como práctica”, inaugurada el 6 de septiembre de 2024 y abierta hasta el 11 de enero de 2026.
La historia de la Bienal de São Paulo está íntimamente ligada al patrimonio histórico y cultural de Brasil. Fundada en 1951, se inspiró en la Bienal de Venecia con el objetivo de insertar a Brasil y a América Latina en el circuito mundial del arte moderno. Las dos primeras ediciones (1951 y 1953) se realizaron sobre la Avenida Paulista. La segunda fue especialmente recordada por incluir el “Guernica” de Pablo Picasso, una obra monumental de casi ocho metros de ancho. Custodiado entonces por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el cuadro viajó excepcionalmente a São Paulo, marcando un hito en la historia cultural del país.

Para ese entonces se consideraba que la ciudad, al ser ya una metrópolis, debía tener un parque similar al Central Park en Nueva York, es por ello que para el 400° Aniversario de la ciudad de San Pablo, en 1954, se inaugura el Parque Ibirapuera, un gran parque público, un extenso pulmón verde acorde a la metrópolis que era con más de 1,5 km² para el uso libre y gratuito de la población. El proyecto fue diseñado paisajísticamente por Burle Marx y arquitectónicamente por Oscar Niemeyer, figura clave del modernismo brasileño, con la colaboración del ingeniero agrónomo Texeira Mendes, responsable de la construcción general. El parque alberga equipamientos icónicos como el Auditorio Ibirapuera, el Museo de Arte Moderno (MAM) y el Pabellón Ciccillo Matarazzo, actual sede de la Bienal. Fue votado como el octavo mejor parque del mundo en los Premios Travellers’ Choice en 2014 y nombrado uno de los 10 mejores parques urbanos del mundo por The Guardián (principal periódico del Reino Unido) en un artículo publicado en agosto del 2015. Reconocido por su valor histórico, cultural ambiental y urbanístico, el Parque Ibirapuera fue declarado Sitio de Patrimonio Protegido en 1992 por CONDEPHAAT (Estado) y en 1997 por el CONPRESP (Municipio).
Recién en 1957, y hasta la actualidad, la Bienal fue trasladada al Pabellón Ciccillo Matarazzo, una arquitectura moderna cuyo interior revela las líneas curvas que llevan la impronta de su creador: “No es el ángulo recto lo que me atrae, ni la línea recta, dura e inflexible… lo que me atrae es la curva libre y sensual…” (Niemeyer, 1988). Esta obra también fue catalogada como Monumento Histórico por el CONPRESP, CONDEPHAAT y el IPHAN (a nivel Nacional).

Bajo el lema “No todos los viajeros recorren caminos: la humanidad como práctica”, la 36ª Bienal propone repensar el sentido de la acción humana en un mundo que exige escucha, coexistencia y nuevos vínculos. La exposición se inspira en el poema “De la calma al silencio” de la poeta afrobrasileña Conceição Evaristo, y tiene como uno de los principales fundamentos la escucha activa de la humanidad como forma de constante encuentro, desplazamiento y negociación.
Participan artistas de más de 30 países —entre ellos Estados Unidos, Marruecos, México, Irán, Mozambique, Jamaica, Francia, Alemania, China, Japón, Sudáfrica, Nigeria, Líbano, Indonesia, Turquía y Trinidad y Tobago— con obras en múltiples lenguajes: video, sonido, escultura, pintura, fotografía, instalación, performance y música, entre otros.
La propia arquitectura del pabellón, con rampas y corredores curvos, favorece un recorrido fluido por las tres plantas. El diseño de la exposición está inspirado en la naturaleza fluida y transformadora de los ríos, propone maneras de ser y moverse, entendiendo el flujo como una forma de existencia.

Las obras expuestas son obras con personalidad que dan un mensaje claro y especial para este momento que el mundo entero está atravesando. Una protesta de la situación actual de la humanidad en general y como esta se relaciona y coexiste no sólo con la naturaleza que lo rodea sino también con sus pares qué no cree pares. Es un llamado de atención para tomar conciencia del accionar del ser humano en cuanto a la contaminación y cómo su accionar termina provocando a la larga cambios climáticos como subas de mareas y la desaparición de pueblos costeros enteros sin recursos como acontece en Nigeria, sin que el mundo tome ninguna acción al respecto. Como un llamado de atención varias obras expuestas hacen reflexionar sobre estos temas, algunas con videos, otras con fotografías, con esculturas utilizando residuos plásticos como ser cerrillos de dientes, tapas de shampoo, de gaseosa, teclas de computadoras, botones, carbón, cajas de fósforos, colitas para el pelo, retazos de tela, entre otros.
Otras obras reflejan la discriminación social, económica, sexual. Permite la reflexión del colonialismo, su poder y sus ramificaciones en las sociedades actuales. La historia de Brasil, como muchos otros países, es una fusión de pueblos indígenas, europeos y africanos esclavizados, una mezcla de poderes que aún persisten. En este sentido, la exposición explora cómo las distintas culturas y sociedades abordan estas diferencias y crean nuevos caminos de belleza y coexistencia.

El arte es una manifestación cultural, despierta la conciencia y da pie a la reflexión.
La muestra se organiza en seis capítulos temáticos, con señalética que promueve un encuentro directo con las obras. La información sobre los artistas y sus trabajos está disponible en columnas distribuidas por el recorrido, además de códigos QR que permiten acceder en línea a los contenidos ampliados. La exposición de la 36ª Bienal de San Pablo puede ser visitada vía on-line a través del sitio web de la Bienal https://36.bienal.org.br donde está el catálogo completo de las obras de cada artista como así también información general de la exposición en sí.
La Bienal de São Paulo es uno de los eventos culturales más importantes de América Latina y del mundo. A lo largo de sus 36 ediciones, ha consolidado su prestigio por promover la investigación, la educación y el debate sobre las nuevas formas del arte contemporáneo. Considerada la segunda bienal más relevante después de la de Venecia, se distingue por su único enfoque conceptual y flexible, que prioriza el diálogo con el sur global, la identidad y la humanidad (cada Bienal tiene un enfoque conceptual diferente). Mientras la Bienal de Venecia (fundada en 1895) se estructura en pabellones nacionales donde cada país presenta a sus propios artistas para ser reconocidos mundialmente. Otra diferencia es que la Bienal de Venecia incluye otras disciplinas como arquitectura, cine, danza, música, teatro, mientras que en San Pablo, la Bienal de Arquitectura tiene lugar de forma independiente.

La 36ª Bienal de São Paulo no solo muestra obras de arte; es un espacio de diálogo, cuestionamiento y descubrimiento. Cada instalación, cada performance y cada objeto expuesto invita al espectador a reflexionar sobre la humanidad, la coexistencia y nuestro impacto en el mundo. Al combinar patrimonio histórico, arquitectura icónica y expresiones contemporáneas, la Bienal se reafirma como un punto de encuentro global para artistas y público, un lugar donde la creatividad se convierte en puente entre culturas y generaciones.
Visitar la Bienal es, más que observar arte, participar de un movimiento que explora, cuestiona y celebra la diversidad y la humanidad en todas sus formas. Es, en definitiva, un recordatorio de que el arte sigue siendo una herramienta poderosa para pensar nuestro presente y soñar futuros posibles.








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