Laura Fernández gana la presidencia de Costa Rica mientras la seguridad domina la campaña
- John Merolla

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Por John Merolla
Reportero, Life News Today
Costa Rica eligió a Laura Fernández como su próxima presidenta el domingo 1 de febrero de 2026, según los resultados preliminares publicados por el Tribunal Supremo Electoral (SET). La candidata superó el umbral necesario para ganar en la primera vuelta y evitó una segunda vuelta en una contienda con un grupo fragmentado de aspirantes, según datos provisionales reportados del recuento oficial de votos por el SET.

El proceso fue administrado por el SET, el órgano constitucional responsable de organizar las elecciones y transmitir públicamente los resultados provisionales durante toda la noche electoral. Para esta votación nacional, el tribunal activó 7.154 colegios electorales y dijo que el recuento comenzó tras el cierre de las urnas a las 18:00, con los primeros resultados provisionales anunciados durante una sesión formal a las 20:45, seguidos de actualizaciones cada 15 minutos. Las normas electorales de Costa Rica exigen un mínimo del 40% de votos para ganar sin una segunda vuelta. Fernández superó el 40% y logró una victoria temprana.
En diciembre, la SET activó su programa "Votante Informado" para proporcionar perfiles de candidatos y plataformas gubernamentales descargables, junto con formatos digitales para la revisión de propuestas. La transparencia ayudó a los votantes a tomar una decisión informada basada en la pólizas políticas y las plataformas de campaña de cada candidato.

Durante décadas, Costa Rica se ha presentado como una excepción regional, un país sin ejército permanente desde 1948 y estrechamente asociado con la estabilidad democrática y la continuidad institucional. Su economía depende del turismo vinculado a su entorno natural y modelo de conservación, junto con exportaciones agrícolas como el café, los plátanos y las piñas. El país también experimentó un crecimiento en tecnología y servicios, con actividad industrial y empresas internacionales operando en su territorio, en un contexto en el que el reciente debate público se centró menos en la identidad y más en la seguridad.
Las elecciones se desarrollaron en un clima donde la conversación pública se centró bruscamente en la violencia y la expansión del narcotráfico, no como un concepto lejano sino como una experiencia diaria. Costa Rica cerró 2025 con 873 homicidios y una tasa de 16,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, según cifras presentadas por la Agencia de Investigación Judicial durante una rueda de prensa pública a principios de enero. La seguridad marcó el tono de la campaña y la comprensión pública de lo que estaba en juego, con propuestas que pedían respuestas más duras al crimen organizado y al narcotráfico.

El resultado también señaló el tipo de mandato al que se enfrenta el nuevo presidente. La transferencia de gobierno está programada para el 8 de mayo según el calendario institucional del país. Al ganar en la primera vuelta, Fernández evitó semanas adicionales de campaña y la presión de una segunda votación, pero también se enfrenta a expectativas inmediatas de resultados en seguridad y de equilibrar la velocidad ejecutiva con los controles institucionales. La campaña giraba en torno a preocupaciones concretas como la seguridad en las calles, barrios y rutas diarias de transporte público. Los estándares de seguridad y la implementación probablemente sean un factor importante en la configuración de la administración entrante.
Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo Electoral enmarcó la noche electoral en términos de transparencia operativa y seguridad tecnológica. El tribunal afirmó que utilizó una combinación de transmisión por dispositivos móviles gestionada por funcionarios y centros de llamadas con protocolos establecidos para informar hojas de conteo, junto con enlaces dedicados y controles de seguridad para reducir los riesgos en la publicación de datos provisionales. Ese énfasis buscaba mantener la confianza en el sistema de resultados rápidos, un componente central del proceso electoral de Costa Rica. En los días previos a la votación, el tribunal también advirtió sobre versiones no oficiales de su aplicación móvil vinculadas a información electoral e instó a los usuarios a descargar únicamente herramientas oficiales de canales autorizados, señalando los riesgos de desinformación y seguridad de los datos en el entorno digital que rodea la votación.

A medida que la fase electoral llega a su fin, la atención se centra en la rapidez con la que una administración muestra avances en materia de seguridad no solo mediante indicadores, sino también mediante la percepción diaria del riesgo entre las familias, que ajustan las rutinas según lo que ven y experimentan. La Agencia de Investigación Judicial describió las tasas actuales de violencia como históricamente altas para 2025, aunque el margen político para retrasar los resultados tiende a reducirse. La victoria de Fernández resolvió las elecciones en un solo día, pero abre una fase de verificación más exigente, donde la cuestión central será no solo qué prometió un candidato, sino qué puede implementar y dentro de qué límites institucionales en un país definido durante mucho tiempo por su estabilidad democrática.As the electoral phase comes to an end, attention turns to the speed with which an administration shows progress on security is measured not only through indicators but through the daily perception of risk among families who adjust routines based on what they see and experience. The Judicial Investigation Agency described current violence rates as historically high for 2025, the political margin for delaying results tends to narrow. Fernández’s victory resolved the election in a single day, but it opens a more demanding phase of verification, where the central question will be not only what a candidate promised but what she can implement and within what institutional limits in a country long defined by its democratic stability.







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