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Avance Contra el Cáncer de Páncreas

hace 18 horas
5 min de lectura

Un avance importante en el tratamiento del cáncer de páncreas se produjo cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó daraxonrasib, un medicamento oral desarrollado por Revolution Medicines. La aprobación se produjo después de la presentación de los resultados del ensayo clínico de fase 3 RASolute 302, el 31 de mayo de 2026, durante la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), celebrada en Chicago. El estudio incluyó a 500 pacientes con cáncer de páncreas metastásico que ya habían recibido una línea previa de tratamiento sistémico y evaluó la eficacia y seguridad del medicamento en comparación con una quimioterapia seleccionada por los investigadores. Los resultados provocaron una reacción poco habitual en este tipo de encuentro científico. Los oncólogos presentes se pusieron de pie para aplaudir los resultados, con una ovación que duró aproximadamente 42 segundos. Anna Berkenblit, directora científica y médica de la organización Pancreatic Cancer Action Network, declaró: “Nunca habíamos visto un beneficio como este”.

 


La mediana de supervivencia global alcanzó los 13,2 meses con daraxonrasib, frente a los 6,7 meses del grupo de control tratado con quimioterapia, lo que representó una reducción relativa del 60 % en el riesgo de muerte durante el período de seguimiento del ensayo. La supervivencia libre de progresión, es decir, el tiempo durante el cual la enfermedad no empeoró, fue de 7,2 meses frente a 3,6 meses. Además, el 30 % de los pacientes tratados con daraxonrasib presentó una reducción objetiva del tamaño del tumor, en comparación con el 11 % de quienes recibieron quimioterapia. Los datos comunicados por los propios pacientes también mostraron resultados favorables en determinadas medidas de bienestar y control de los síntomas. Estas cifras representan los resultados de los grupos estudiados y no permiten predecir cómo responderá cada paciente individualmente. Brian Wolpin, investigador del Instituto del Cáncer Dana-Farber e investigador principal del ensayo, recordó su sorpresa al conocer los resultados: “Nunca había visto algo así en los ensayos sobre cáncer de páncreas que hemos realizado”.

 

El páncreas es una glándula situada en la profundidad del abdomen que cumple funciones esenciales en la digestión y la regulación de la glucosa en sangre. Cuando se desarrolla un tumor en este órgano, suele detectarse tarde porque los síntomas iniciales son inespecíficos. Este retraso en el diagnóstico explica en gran medida la elevada mortalidad de la enfermedad. Según el informe de 2026 de la Auditoría Nacional del Cáncer de Páncreas, realizada en Inglaterra y Gales, aproximadamente el 77 % de los pacientes con cáncer de páncreas muere durante el primer año después del diagnóstico. Solo en Estados Unidos, se estima que el cáncer de páncreas causará 52.740 muertes en 2026, según el Instituto Nacional del Cáncer. Entre los pacientes cuyo cáncer ya se ha extendido a órganos distantes, la tasa de supervivencia relativa a cinco años es de aproximadamente el 3 %.

 

Durante años, la quimioterapia ha sido el principal tratamiento para los casos avanzados, capaz de retrasar la progresión de la enfermedad, pero con beneficios limitados. Numerosos intentos de desarrollar medicamentos más eficaces han fracasado. Aunque existen otras opciones, incluidas las terapias dirigidas para determinados grupos de pacientes, las alternativas de tratamiento siguen siendo limitadas una vez que la enfermedad se ha extendido a otros órganos. Encontrar medicamentos que puedan prolongar la supervivencia sin deteriorar significativamente la calidad de vida continúa siendo una prioridad para los investigadores.

 

Para comprender cómo funciona daraxonrasib, es necesario examinar el papel de las proteínas RAS, que ayudan a regular el crecimiento y la división celular. Cuando estas proteínas permanecen activadas de manera anormal, pueden favorecer el crecimiento descontrolado de los tumores. Las alteraciones en el gen KRAS son particularmente frecuentes en el adenocarcinoma de páncreas y, durante décadas, representaron uno de los objetivos más difíciles para los investigadores. Daraxonrasib es un inhibidor oral de RAS(ON) que actúa sobre la forma activa de estas proteínas e interfiere con las señales que impulsan la proliferación de las células cancerosas. Su capacidad para actuar contra distintas variantes de RAS es una de las características más importantes del medicamento.

 


La magnitud de los resultados llevó a que el tratamiento recibiera una revisión regulatoria prioritaria. El 26 de agosto de 2026, menos de tres meses después de la presentación en ASCO, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó daraxonrasib bajo el nombre comercial Rasonque. Se convirtió en el primer medicamento dirigido contra RAS autorizado para el tratamiento del cáncer de páncreas. La aprobación se basó principalmente en los resultados de RASolute 302, que demostraron mejoras estadísticamente significativas tanto en la supervivencia global como en el control de la progresión de la enfermedad.

 

La autorización comprende a adultos con adenocarcinoma de páncreas metastásico que hayan recibido al menos un tratamiento sistémico previo o que no sean candidatos a tratamientos sistémicos combinados. El medicamento se administra por vía oral, con una dosis recomendada de 300 miligramos una vez al día, y ya está disponible comercialmente en Estados Unidos. Sin embargo, su precio representa un desafío importante para el acceso al tratamiento. Revolution Medicines estableció un precio mayorista de 39.800 dólares por un suministro de 30 días, aunque el costo final para cada paciente depende de su cobertura de seguro médico y de los programas de asistencia disponibles. En otras regiones, como Europa y América Latina, la disponibilidad depende de las aprobaciones regulatorias y de los mecanismos de acceso de cada país.

 

Los especialistas advierten que todavía existen desafíos importantes. Daraxonrasib no funciona en todos los pacientes, sus beneficios no son permanentes y puede provocar efectos secundarios como diarrea, fatiga, náuseas, inflamación de la mucosa bucal y erupciones cutáneas. La información oficial de prescripción del medicamento también advierte sobre posibles complicaciones graves, entre ellas la perforación gastrointestinal y la enfermedad pulmonar intersticial o neumonitis. Por estas razones, el tratamiento requiere supervisión médica y un seguimiento cuidadoso de los efectos secundarios. Aunque los resultados del ensayo representan un progreso considerable, el medicamento no es una cura y todavía deben evaluarse sus beneficios y riesgos a más largo plazo.

 

A pesar de estas incertidumbres, el avance podría tener implicaciones más allá del cáncer de páncreas. Numerosas terapias dirigidas contra KRAS y otras proteínas de la familia RAS se encuentran actualmente en distintas etapas de desarrollo para cánceres de pulmón, colon y otros órganos. También se están realizando estudios para evaluar daraxonrasib como tratamiento inicial del cáncer de páncreas metastásico, en combinación con quimioterapia y en pacientes cuya enfermedad podría tratarse mediante cirugía. Estas investigaciones ayudarán a determinar si los beneficios observados pueden extenderse a otras etapas de la enfermedad y a un mayor número de pacientes. Por lo tanto, la aprobación representa un progreso tangible en un campo de investigación que durante décadas enfrentó importantes obstáculos científicos y que ahora comienza a ofrecer nuevas alternativas de tratamiento. Elizabeth Jaffee, investigadora de la Universidad Johns Hopkins, resumió las perspectivas de esta nueva etapa con una frase sencilla: “Es el comienzo, no el final”.


Viviana Cetola, Reportera

Life News Today

 
 
 

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