Inundaciones en Tailandia Dejan Decenas de Muertos y Millones en Pérdidas
Tailandia atraviesa una grave emergencia por inundaciones después de varias semanas de lluvias intensas que comenzaron el 16 de septiembre. Las precipitaciones provocaron el desborde de ríos, canales y sistemas de drenaje, afectando a millones de personas en gran parte del país, incluida la capital, Bangkok. Hasta el 14 de octubre, las autoridades habían registrado al menos 72 personas fallecidas y más de 4,23 millones de habitantes afectados desde el comienzo de la emergencia. Aunque el agua ha comenzado a retroceder en numerosas regiones, aproximadamente 2,45 millones de personas y más de 905.000 hogares continúan afectados en 20 provincias y Bangkok.
Uno de los momentos más críticos se produjo entre el 25 y el 27 de septiembre, cuando Bangkok recibió aproximadamente 320 milímetros de lluvia en apenas dos o tres días, una cantidad cercana a la que normalmente recibe durante todo el mes. Las calles de distintos barrios quedaron cubiertas por el agua, cientos de viviendas resultaron afectadas y muchas personas tuvieron que abandonar sus hogares o permanecer en centros de evacuación. Desde entonces, los niveles del agua han comenzado a descender en la capital, aunque todavía se registran unos 329.000 hogares afectados. En la vecina provincia de Pathum Thani, al norte de Bangkok, las inundaciones continúan perjudicando a cerca de 249.000 hogares distribuidos en sus siete distritos.

La situación también complicó el funcionamiento del aeropuerto internacional Suvarnabhumi, uno de los principales puntos de entrada al país, debido a las dificultades que tuvieron muchos trabajadores para llegar hasta sus puestos. Thai Airways anunció el 29 de septiembre que reduciría aproximadamente un 30% de sus salidas programadas desde Bangkok, equivalentes a unos 30 vuelos, mientras alrededor de 5.600 equipajes permanecían pendientes de procesamiento. Los problemas de transporte se extendieron también a la red de carreteras, donde las autoridades identificaron 74 tramos afectados en 13 provincias, incluidos nueve que permanecían completamente intransitables. Equipos de emergencia fueron desplegados para controlar el tráfico, señalizar las rutas peligrosas y asistir a los conductores.
La situación también complicó el funcionamiento del aeropuerto internacional Suvarnabhumi, uno de los principales puntos de entrada al país, debido a las dificultades que tuvieron muchos trabajadores para llegar hasta sus puestos. Thai Airways anunció el 29 de septiembre que reduciría aproximadamente un 30% de sus salidas programadas desde Bangkok, equivalentes a unos 30 vuelos, mientras alrededor de 5.600 equipajes permanecían pendientes de procesamiento. Los problemas de transporte se extendieron también a la red de carreteras, donde las autoridades identificaron 74 tramos afectados en 13 provincias, incluidos nueve que permanecían completamente intransitables. Equipos de emergencia fueron desplegados para controlar el tráfico, señalizar las rutas peligrosas y asistir a los conductores.
El fenómeno fue provocado por una combinación de lluvias monzónicas particularmente intensas y sistemas meteorológicos que aumentaron la cantidad de agua acumulada en distintas regiones. La situación se volvió especialmente complicada en la cuenca del río Chao Phraya, una de las áreas más importantes del país, donde el aumento del caudal obligó a las autoridades a controlar cuidadosamente el nivel de los embalses y las descargas de agua. El desplazamiento de grandes cantidades de agua desde el norte hacia las llanuras centrales prolongó las inundaciones incluso después de que disminuyeran las precipitaciones más intensas. En provincias como Phitsanulok y Phetchaburi, los niveles del agua continuaron aumentando mientras otras regiones comenzaban a mostrar señales de mejoría.

La emergencia también abrió nuevamente el debate sobre si una parte de los daños podría haberse reducido mediante una mejor preparación. Ninguna infraestructura puede garantizar que una ciudad quede completamente protegida frente a una cantidad excepcional de lluvia, pero existen medidas capaces de disminuir considerablemente el impacto. Entre ellas se encuentran el mantenimiento y ampliación de canales, estaciones de bombeo con mayor capacidad, sistemas de alerta temprana, mejores mapas de riesgo y una planificación urbana que preserve zonas destinadas a almacenar temporalmente el agua. Las autoridades han utilizado bombas y maquinaria especializada para acelerar el drenaje, mientras los equipos de emergencia trabajan en las comunidades que permanecen inundadas.
En respuesta a la emergencia, el Gobierno tailandés aprobó a finales de septiembre aproximadamente 4.100 millones de baht, equivalentes a unos 122 millones de dólares, para asistencia inmediata a las familias afectadas. También autorizó un proyecto de aproximadamente 160.000 millones de baht, unos 4.800 millones de dólares, para construir un canal de desviación de aguas entre Chai Nat, Pa Sak y el golfo de Tailandia. La obra, prevista para comenzar en 2027 y desarrollarse durante ocho años, busca reducir el riesgo de inundaciones en la región central y mejorar la capacidad de almacenamiento de agua durante los períodos secos.
Mientras avanzan esos planes, la distribución de ayuda económica ya ha comenzado. El Banco Gubernamental de Ahorros transfirió aproximadamente 2.410 millones de baht, equivalentes a unos 74 millones de dólares, a 306.384 hogares de 39 provincias. Otra ronda de compensaciones, por cerca de 645 millones de baht, fue programada para beneficiar a 86.303 hogares adicionales, incluidos casi 75.000 de Bangkok. La asistencia está destinada a cubrir parte de las pérdidas inmediatas, aunque todavía continúan las evaluaciones de los daños.

El impacto económico ya es considerable. Las primeras evaluaciones situaron los daños en alrededor de 367 millones de dólares en aproximadamente dos docenas de provincias, una cifra preliminar que no representa el costo total de la emergencia. Las pérdidas podrían aumentar a medida que avance la evaluación de viviendas, comercios, carreteras, infraestructura y campos agrícolas. Un análisis del centro de investigación económica SCB EIC estimó que las inundaciones podrían reducir el crecimiento económico de Tailandia entre 0,05 y 0,1 puntos porcentuales durante 2026. La institución también calculó que más de 1,69 millones de trabajadores resultaron afectados por interrupciones del transporte, cierres temporales de empresas y pérdida de horas laborales.
Entre los más perjudicados se encuentran los trabajadores que dependen de ingresos diarios y las pequeñas empresas, que muchas veces carecen de recursos suficientes para afrontar cierres prolongados o reemplazar equipos y mercaderías dañadas. Las dificultades también alcanzan a los sectores de servicios, comercio y manufactura, donde las interrupciones pueden afectar tanto la producción como las cadenas de suministro. Según SCB EIC, la recuperación económica dependerá en parte de la capacidad de las familias y los negocios para obtener financiamiento y reanudar sus actividades.
El turismo también aparece entre los sectores más expuestos, especialmente porque Tailandia depende en gran medida de los visitantes extranjeros. Entre enero y septiembre de este año, el país recibió 21,28 millones de turistas internacionales, un 3,12% menos que durante el mismo período de 2025, por lo que una nueva interrupción en los vuelos y el transporte podría complicar todavía más la recuperación de la actividad. Aunque esa disminución comenzó antes de las inundaciones más graves, las dificultades de movilidad representan un problema adicional para hoteles, restaurantes y otros establecimientos turísticos. Las autoridades del sector también han expresado preocupación por el posible impacto sobre las llegadas de visitantes chinos durante uno de sus principales períodos vacacionales.

La salud pública es otra de las preocupaciones. En una evaluación realizada el 28 de septiembre, el Ministerio de Salud informó que 49 instalaciones sanitarias habían sido afectadas por las inundaciones y que 22 tuvieron que cerrar temporalmente, mientras otras tres suspendieron parcialmente sus servicios. En algunas zonas fue necesario trasladar pacientes y organizar el suministro de medicamentos para mantener la atención médica. Las autoridades señalaron que buena parte de las muertes estuvieron relacionadas con ahogamientos y electrocuciones, mientras que el agua contaminada, la proliferación de mosquitos y las dificultades para acceder a medicamentos y atención médica representan riesgos adicionales. El Ministerio también puso en marcha medidas de emergencia para garantizar el funcionamiento de los hospitales y la atención de las poblaciones más vulnerables.
Tailandia ya conoce las consecuencias de una inundación de gran escala. El antecedente más importante ocurrió en 2011, cuando las inundaciones afectaron a más de 13 millones de personas, provocaron más de 680 muertes y generaron daños y pérdidas estimados en unos 46.500 millones de dólares. Aquella emergencia golpeó especialmente a la industria. Importantes zonas industriales de Ayutthaya y Pathum Thani quedaron bajo el agua y numerosas fábricas tuvieron que suspender su producción, afectando también a cadenas internacionales de suministro. Según el Banco Mundial, el sector manufacturero concentró aproximadamente el 70% de las pérdidas y daños económicos de aquella catástrofe, cuyas consecuencias se extendieron mucho más allá de las fronteras tailandesas.
La situación de 2026 presenta diferencias importantes respecto de aquella catástrofe. Según SCB EIC, los volúmenes de agua que descienden desde el norte son considerablemente menores que los registrados en 2011, cuando las inundaciones paralizaron importantes centros industriales durante varios meses. Aunque los daños económicos actuales todavía se encuentran lejos de aquella magnitud, la emergencia continúa afectando a numerosas comunidades, especialmente en las provincias centrales y las zonas cercanas a Bangkok.

Las autoridades tailandesas continúan retirando el agua acumulada, distribuyendo asistencia y evaluando los daños en las regiones donde las inundaciones han comenzado a disminuir. Mientras algunos barrios recuperan gradualmente su actividad habitual, miles de familias todavía enfrentan dificultades para regresar a sus viviendas o reanudar sus trabajos. El costo definitivo de la emergencia sigue sin conocerse y las tareas de recuperación continuarán a medida que el agua retroceda en las zonas más afectadas.
John Merolla,
Life News Today




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