Vacuna Experimental Busca Prevenir el Cáncer de Pulmón
- Viviana Cetola

- hace 2 días
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Viviana Cetola
Reportera, Life News Today
Por primera vez, una vacuna experimental diseñada para prevenir el cáncer de pulmón está siendo evaluada en un ensayo clínico en seres humanos. LungVax, desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford y University College London, está dirigida inicialmente a personas que presentan un riesgo elevado de desarrollar esta enfermedad. El proyecto representa un enfoque novedoso en la lucha contra uno de los tipos de cáncer que causa mayor número de muertes, ya que en lugar de tratar un tumor una vez establecido, intenta preparar al sistema inmunitario para reconocer y eliminar células anormales antes de que lleguen a convertirse en cáncer.

El cáncer de pulmón continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en el Reino Unido y representa aproximadamente una quinta parte de las muertes causadas por esta enfermedad. Uno de los mayores problemas es que puede desarrollarse durante un tiempo considerable sin producir síntomas evidentes, por lo que muchos casos son diagnosticados cuando el tumor ya se encuentra en una etapa avanzada. Aunque los tratamientos han progresado y la supervivencia depende en gran medida del tipo y la etapa del tumor en el momento del diagnóstico, solamente alrededor del 10 por ciento de las personas diagnosticadas con cáncer de pulmón sobreviven diez años o más.
La posibilidad de prevenir algunos de estos tumores antes de que aparezcan constituye la idea fundamental detrás de LungVax. El cáncer no surge repentinamente, sino que las células pueden acumular alteraciones en su ADN a lo largo del tiempo hasta adquirir características que favorecen su crecimiento descontrolado. Algunas de estas mutaciones producen proteínas alteradas que pueden generar fragmentos conocidos como neoantígenos, los cuales pueden ser presentados en la superficie de las células y funcionar como señales que permiten al sistema inmunitario distinguir células anormales de células normales.

LungVax intenta aprovechar esas diferencias biológicas para estimular las defensas naturales del organismo. La vacuna contiene instrucciones genéticas destinadas a enseñar al sistema inmunitario a reconocer determinados antígenos asociados con células anormales, con el objetivo de provocar una respuesta de los linfocitos T contra ellas. Si esas células pudieran ser identificadas y destruidas suficientemente temprano, los investigadores esperan que sea posible impedir que algunas de ellas continúen acumulando cambios hasta originar un tumor.
La tecnología empleada por LungVax tiene relación con la plataforma utilizada para desarrollar la vacuna de Oxford y AstraZeneca contra la COVID-19. LungVax utiliza ChAdOx2, un vector adenoviral modificado que permite llevar información genética hasta las células y estimular una respuesta del sistema inmunitario. La diferencia fundamental es que una vacuna contra una enfermedad infecciosa enseña al organismo a reconocer componentes relacionados con un agente infeccioso, mientras que LungVax pretende dirigir la respuesta inmunitaria contra señales relacionadas con células que están experimentando cambios asociados con el cáncer.

Los estudios realizados antes de llegar a la etapa clínica permitieron a los investigadores observar una respuesta inmunitaria contra los objetivos seleccionados, pero esto no significa que ya se haya demostrado que LungVax previene el cáncer de pulmón en seres humanos. La vacuna continúa siendo experimental y una de las principales razones para realizar este ensayo clínico es determinar cómo responde el organismo humano a ella. Los investigadores evaluarán principalmente su seguridad, los posibles efectos secundarios y la respuesta inmunitaria celular producida por la vacunación antes de considerar estudios con grupos mucho mayores de personas.
La primera etapa del estudio incluirá a un total de 40 participantes divididos en dos grupos de 20 personas. El primer grupo estará compuesto por adultos que han recibido tratamiento quirúrgico por un cáncer de pulmón de células no pequeñas en etapa IA o IB y que continúan teniendo riesgo de recurrencia o de desarrollar un nuevo tumor. El segundo incluirá personas identificadas como de mayor riesgo mediante el programa de detección de cáncer de pulmón del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra, pero en quienes los estudios de imágenes realizados antes de su incorporación al ensayo no hayan detectado cáncer.
Los participantes recibirán cuatro dosis de LungVax mediante inyección intramuscular durante un período de 18 meses y serán seguidos durante dos años después de la primera vacunación. Los investigadores observarán cuidadosamente los posibles efectos adversos y medirán la respuesta de las células inmunitarias contra los antígenos incluidos en la vacuna.
Si los resultados iniciales muestran un perfil adecuado de seguridad y una respuesta inmunitaria prometedora, la investigación podría avanzar posteriormente hacia estudios más amplios destinados a determinar si LungVax realmente puede prevenir o retrasar la aparición de un nuevo cáncer o la recurrencia de la enfermedad.

La creación de esta vacuna ha sido posible en parte gracias a años de investigación sobre la evolución genética del cáncer de pulmón. Estudios como TRACERx han permitido seguir los cambios que experimentan los tumores a medida que crecen, acumulan mutaciones y, en algunos casos, se propagan a otras partes del organismo. Esta información ha ayudado a los investigadores a comprender mejor qué alteraciones aparecen durante la evolución del cáncer y cuáles podrían convertirse en objetivos para una respuesta inmunitaria preventiva.
La idea de utilizar vacunas para reducir la incidencia del cáncer no es completamente nueva, aunque LungVax representa una estrategia diferente a las vacunas preventivas que ya se utilizan. La vacuna contra el virus del papiloma humano, por ejemplo, puede prevenir infecciones por tipos de VPH responsables de la mayoría de los cánceres de cuello uterino y ha producido una reducción muy importante de estos tumores entre las poblaciones vacunadas. LungVax, en cambio, no intenta prevenir una infección que posteriormente pueda causar cáncer, sino enseñar al sistema inmunitario a reconocer características de células pulmonares anormales que podrían encontrarse en el camino hacia la transformación maligna.

Esta diferencia convierte a LungVax en un ejemplo de una nueva estrategia de prevención basada en los conocimientos adquiridos sobre genética, inmunología y biología tumoral. Si finalmente demuestra ser segura y eficaz, una vacuna de este tipo podría ofrecer en el futuro una herramienta adicional para determinados individuos con un riesgo particularmente elevado. Sin embargo, serán necesarios años de investigación clínica para saber si la respuesta inmunitaria producida por la vacuna realmente se traduce en una disminución de los casos de cáncer y, eventualmente, en una reducción de las muertes causadas por la enfermedad.
Los investigadores también advierten que una vacuna preventiva no sustituiría las medidas que actualmente se conocen para reducir el riesgo de cáncer de pulmón. Evitar el consumo de tabaco y abandonar el hábito de fumar continúan siendo algunas de las acciones más importantes para disminuir ese riesgo. Incluso si LungVax obtiene resultados favorables, inicialmente estaría destinada a grupos específicos y no debe interpretarse como una protección que elimine los riesgos asociados con el tabaquismo.

El ensayo clínico de LungVax constituye un paso importante, pero todavía inicial, hacia la posibilidad de prevenir ciertos cánceres mediante una intervención dirigida al sistema inmunitario. Los primeros estudios deberán responder preguntas fundamentales sobre su seguridad y su capacidad de producir una respuesta inmunitaria adecuada antes de que pueda evaluarse su eficacia preventiva en poblaciones más amplias. Por ahora, su importancia reside tanto en lo que podría llegar a conseguir como en el cambio de perspectiva que representa, intentar intervenir en las primeras etapas del proceso biológico que conduce al cáncer, antes de que exista un tumor capaz de amenazar la vida del paciente.
Fuentes: Universidad de Oxford, University College London, National Institute for Health and Care Research, registro ISRCTN y Cancer Research UK.



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